Hacer que el mundo valore la importancia de la visión

La salud ocular es un factor fundamental para el desarrollo inclusivo, el crecimiento económico y la equidad sanitaria.

Marco normativo

En la Asamblea Mundial de la Salud de 2025 se presentó un nuevo marco normativo sobre salud ocular en el que se describen las medidas que pueden adoptar los departamentos o ministerios gubernamentales para respaldar sus propias prioridades y aplicar estrategias nacionales que se adapten a las necesidades de sus poblaciones.

En conjunto, estas medidas contribuirán a garantizar el acceso universal a la atención oftalmológica como aspecto fundamental del bienestar, la productividad y la prosperidad, y a que las personas con ceguera inevitable puedan participar y contribuir a la sociedad.

Integración
  • Integrar la salud ocular en los sistemas sanitarios generales, incluida la salud escolar y otros ámbitos, y mejorar el acceso a las pruebas de detección, los servicios, la rehabilitación, los equipos y la tecnología.
Financiación
  • Dar prioridad a la financiación sostenible de la salud ocular, incluyendo la financiación nacional, las colaboraciones público-privadas y el apoyo de las instituciones financieras internacionales y los donantes.
Seguimiento
  • Apoyar el seguimiento de los avances en la consecución de los objetivos nacionales y mundiales en materia de salud ocular mediante el refuerzo de los mecanismos nacionales de seguimiento.
Reglamento
  • Crear un entorno normativo óptimo mediante cambios fiscales, reformas normativas, normas y prácticas; por ejemplo, eliminando las barreras normativas que dificultan el acceso a las tecnologías innovadoras, lo que permitirá fomentar la innovación y la expansión tanto en el sector público como en el privado.
Plantilla
  • Mejorar el acceso a servicios de salud ocular de calidad mediante la contratación, la formación, la distribución y la retención de profesionales de la salud ocular, así como mediante la inversión en avances tecnológicos para ampliar dicho acceso.
Colaboración
  • Colaborar con el sector privado, la sociedad civil y el mundo académico para promover la salud ocular y prestar servicios que se ajusten a los planes y políticas del Gobierno nacional.
Inclusión
  • Garantizar la equidad entre los distintos grupos de la población en el acceso a los servicios e incluir a las personas con discapacidad visual en la elaboración de políticas.

Una cuestión que afecta a toda la vida

Casi todo el mundo se verá afectado por algún problema de salud ocular o de visión a lo largo de su vida. Se trata de una cuestión que abarca toda la vida y que requiere una respuesta proactiva, coordinada e integrada por parte de todas las administraciones públicas. Ya se dispone de soluciones políticas de eficacia probada y rentables para apoyar la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de las afecciones oculares y la discapacidad visual en todas las etapas de la vida.

Primera infancia y etapa preescolar

De 0 a 5 años

Una buena salud ocular es fundamental para los recién nacidos y los niños pequeños, ya que utilizan la vista para aprender y comprender el mundo que les rodea. A menudo es clave para un desarrollo saludable y, si se detectan tarde, pasan desapercibidos o no se tratan, los problemas de visión pueden provocar retrasos en los hitos del desarrollo e incluso la pérdida permanente de la vista. 

Infancia y adolescencia

De 5 a 19 años

Los errores de refracción no corregidos son la principal causa de discapacidad visual en niños en edad escolar y adolescentes, y sus índices están aumentando debido al aumento y al uso excesivo de pantallas, el trabajo de cerca en el ámbito educativo, la iluminación deficiente y la reducción del tiempo que se pasa al aire libre. En 2020, el 60 % de los niños de Asia y el 40 % de los de Europa padecían miopía1, y se prevé que más de la mitad de la población mundial se vea afectada por esta afección en 20502. La sensibilización sobre la importancia de la salud ocular y la introducción de cambios para proteger la visión en el entorno escolar constituyen una inversión acertada, ya que las intervenciones tempranas tienen el potencial de minimizar la creciente y futura carga que supone la miopía. Los programas de salud ocular en las escuelas también ofrecen un modelo eficaz para prestar atención oftalmológica y hacer un uso eficiente del tiempo y los recursos. 

La edad adulta

De 20 a 65 años

La mala visión puede aumentar las lesiones laborales, reducir la productividad y provocar pérdidas económicas. Las personas con discapacidad visual sufren una disminución del 30 % en su tasa de empleo, lo que aumenta la carga sanitaria y social para el Estado y tiene un impacto negativo no solo en los directamente afectados, sino también en la economía mundial. La atención preventiva, los exámenes oftalmológicos periódicos y las pruebas de visión pueden ayudar a las personas mayores a mantenerse en el mercado laboral y a seguir siendo miembros activos, sanos y productivos de la sociedad. Existe también una importante relación entre la salud ocular y las enfermedades no transmisibles (ENT). Estudios recientes han demostrado que las personas con pérdida de visión o afecciones oculares tienen más probabilidades de padecer otras ENT que las personas con buena visión, y varias de las ENT más prevalentes, como la diabetes, la hipertensión y la enfermedad coronaria, pueden provocar afecciones oculares si no se tratan a tiempo, y viceversa. 

Personas mayores

Mayores de 65 años

La pérdida de visión en las personas mayores y las afecciones relacionadas con la edad también están relacionadas con un aumento de la mortalidad, comorbilidades, deterioro cognitivo, caídas, aislamiento social y limitaciones en el autocuidado. Además, se prevé que la prevalencia de la discapacidad visual siga aumentando, sobre todo debido al envejecimiento de la población a nivel mundial. Las cataratas siguen siendo la principal causa de ceguera y una de las principales causas de pérdida de visión en todo el mundo. Y ello a pesar de que las cataratas se tratan fácilmente y de que la cirugía se considera una intervención rentable que puede aumentar los ingresos y el gasto de los hogares y, por lo tanto, contribuir a la economía en general. A lo largo de toda la vida Existen intervenciones importantes para la salud ocular y la visión que abarcan todas las etapas de la vida, y es fundamental reconocer y abordar el hecho de que hay factores demográficos, especialmente el género, que determinarán los resultados en materia de salud ocular de cada persona. Por ejemplo, hay más mujeres que hombres con pérdida de visión en todas las categorías de discapacidad visual, y las mujeres también tienen menos probabilidades de disponer de los medios o la información necesarios para acceder a los servicios y al tratamiento. Y aunque abordar la pérdida de visión evitable es, con razón, una prioridad mundial, garantizar la inclusión plena e igualitaria de las personas con discapacidad visual inevitable es igualmente importante para asegurar que nadie se quede atrás. 

Por qué la visión es importante a nivel mundial

Una oportunidad económica

Una buena visión está íntimamente relacionada tanto con el nivel educativo como con el acceso al empleo. En la actualidad, se calcula que los problemas de visión no tratados provocan una pérdida anual de productividad a nivel mundial de aproximadamente 411 000 millones de dólares estadounidenses. Además, se estima que cada año se pierden 6,3 millones de años de escolarización, con unas pérdidas potenciales de productividad económica futuras que se prevén en 173 000 millones de dólares estadounidenses al año. Abordar este problema supone una clara oportunidad para lograr importantes aumentos de productividad tanto a nivel nacional como mundial.

Un reto mundial cada vez mayor

Más de 2.000 millones de personas padecen problemas de visión y, en el caso de más de 1.000 millones de ellas, esta pérdida de visión podría haberse evitado o tratado. Esto supone un reto de salud pública importante y en rápido crecimiento. Es importante destacar que se trata de un reto que puede abordarse de forma eficaz, ya que más del 90 % de los casos de discapacidad visual son prevenibles o tratables mediante intervenciones de bajo coste, como la entrega de gafas y la cirugía de cataratas.

Compromisos globales

A través de la Resolución sobre la visión de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2021, así como de otras declaraciones políticas y compromisos de la última década, ya existe consenso en que la salud ocular es una cuestión económica y de desarrollo fundamental y que forma parte integrante del logro de la Cobertura Sanitaria Universal y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Política y estrategia

Nuestros documentos de política describen una hoja de ruta clara y práctica para que los países logren un impacto positivo inmediato en sus economías, su población activa, sus centros educativos y sus comunidades. 

Marco normativo de la Cumbre Mundial

Una guía completa destinada a los organismos públicos para que pongan en marcha estrategias nacionales que se adapten a las necesidades de su población. 

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Solicitudes de la Cumbre Mundial sobre Políticas

En este documento se describen las medidas fundamentales que pedimos a los líderes que adopten para garantizar el acceso universal a la atención oftalmológica.

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Estrategia «2030 a la vista»

La hoja de ruta mundial para acabar con la pérdida evitable de la vista antes de que termine la década.

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